BOOK DETAILS

La Historia para niños: Descubre la Biblia de principio a fin (Spanish Edition)

La Historia para niños: Descubre la Biblia de principio a fin (Spanish Edition)

by Max Lucado

ISBN: 9780829752939

Publisher Vida

Published in Christian Books & Bibles/Biographies, Christian Books & Bibles/Bibles, Christian Books & Bibles/Bible Study & Reference, Religion & Spirituality

Are you an AUTHOR? Click here to include your books on BookDaily.com

Sample Chapter


Chapter One

El principio de la vida tal y como la conocemos

Dios, en el principio, creó los cielos y la tierra. La tierra era un caos total, las tinieblas cubrían el abismo, y el Espíritu de Dios iba y venía sobre la superficie de las aguas.

Y dijo Dios: «¡Que exista la luz!» Y la luz llegó a existir. Dios consideró que la luz era buena y la separó de las tinieblas. A la luz la llamó «día», y a las tinieblas, «noche». Y vino la noche, y llegó la mañana: ése fue el primer día.

Y dijo Dios: «¡Que exista el firmamento en medio de las aguas, y que las separe!» Y así sucedió: Dios hizo el firmamento y separó las aguas que están abajo, de las aguas que están arriba. Al firma mento Dios lo llamó «cielo». Y vino la noche, y llegó la mañana: ése fue el segundo día.

Y dijo Dios: «¡Que las aguas debajo del cielo se reúnan en un solo lugar, y que aparezca lo seco!» Y así sucedió. A lo seco Dios lo llamó «tierra», y al conjunto de aguas lo llamó «mar». Y Dios consideró que esto era bueno.

Y dijo Dios: «¡Que haya vegetación sobre la tierra; que ésta produzca hierbas que den semilla, y árboles que den su fruto con semilla, todos según su especie!» Y así sucedió. Y vino la noche, y llegó la mañana: ése fue el tercer día.

Y dijo Dios: «¡Que haya luces en el firmamento que separen el día de la noche; que sirvan como señales de las estaciones, de los días y de los años, y que brillen en el firmamento para ilumi nar la tierra!» Y sucedió así.

Dios hizo los dos grandes astros: el astro mayor para gober nar el día, y el menor para gobernar la noche. También hizo las estrellas. Dios colocó en el firmamento los astros para alumbrar la tierra. Los hizo para gobernar el día y la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y Dios consideró que esto era bueno. Y vino la noche, y llegó la mañana: ése fue el cuarto día.

Y dijo Dios: «¡Que rebosen de seres vivientes las aguas, y que vuelen las aves sobre la tierra a lo largo del firmamento!» Y creó Dios los grandes animales marinos, y todos los seres vivientes que se mueven y pululan en las aguas y todas las aves, según su especie. Y Dios consideró que esto era bueno, y los bendijo con estas palabras: «Sean fructíferos y multiplíquense; llenen las aguas de los mares. ¡Que las aves se multipliquen sobre la tierra!»

Y vino la noche, y llegó la mañana: ése fue el quinto día. Y dijo Dios: «¡Que produzca la tierra seres vivientes: anima les domésticos, animales salvajes, y reptiles, según su especie!» Y sucedió así. Dios hizo los animales domésticos, los animales salvajes, y todos los reptiles, según su especie. Y Dios consideró que esto era bueno.

Y dijo: «Hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejan za. Que tenga dominio sobre los peces del mar, y sobre las aves del cielo; sobre los animales domésticos, sobre los animales sal vajes, y sobre todos los reptiles que se arrastran por el suelo.»

    Y Dios creó al ser humano a su imagen;
    lo creó a imagen de Dios.
    Hombre y mujer los creó.

Y los bendijo con estas palabras: «Sean fructíferos y multiplí quense; llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar y a las aves del cielo, y a todos los reptiles que se arrastran por el suelo.»

También les dijo: «Yo les doy de la tierra todas las plantas que producen semilla y todos los árboles que dan fruto con semilla; todo esto les servirá de alimento. Y doy la hierba verde como alimento a todas las fieras de la tierra, a todas las aves del cielo y a todos los seres vivientes que se arrastran por la tierra.» Y así sucedió.

Dios miró todo lo que había hecho, y consideró que era muy bueno. Y vino la noche, y llegó la mañana: ése fue el sexto día.

Así quedaron terminados los cielos y la tierra, y todo lo que hay en ellos.

Al llegar el séptimo día, Dios descansó porque había termina do la obra que había emprendido. Dios bendijo el séptimo día, y lo santificó, porque en ese día descansó de toda su obra crea dora.

Dios el Señor tomó al hombre y lo puso en el jardín del Edén para que lo cultivara y lo cuidara, y le dio este mandato: «Puedes comer de todos los árboles del jardín, pero del árbol del cono cimiento del bien y del mal no deberás comer. El día que de él comas, ciertamente morirás.»

La serpiente era más astuta que todos los animales del campo que Dios el Señor había hecho, así que le preguntó a la mujer: —¿Es verdad que Dios les dijo que no comieran de ningún árbol del jardín?

—Podemos comer del fruto de todos los árboles —respondió la mujer—. Pero, en cuanto al fruto del árbol que está en medio del jardín, Dios nos ha dicho: "No coman de ese árbol, ni lo to quen; de lo contrario, morirán."

Pero la serpiente le dijo a la mujer: —¡No es cierto, no van a morir! Dios sabe muy bien que, cuando coman de ese árbol, se les abrirán los ojos y llegarán a ser como Dios, conocedores del bien y del mal.

La mujer vio que el fruto del árbol era bueno para comer, y que tenía buen aspecto y era deseable para adquirir sabiduría, así que tomó de su fruto y comió. Luego le dio a su esposo, y también él comió.

En ese momento se les abrieron los ojos, y tomaron concien cia de su desnudez. Por eso, para cubrirse entretejieron hojas de higuera.

Cuando el día comenzó a refrescar, oyeron el hombre y la mu jer que Dios andaba recorriendo el jardín; entonces corrieron a esconderse entre los árboles, para que Dios no los viera.

Pero Dios el Señor llamó al hombre y le dijo: —¿Dónde es tás?

El hombre contestó: —Escuché que andabas por el jardín, y tuve miedo porque estoy desnudo. Por eso me escondí.

—¿Y quién te ha dicho que estás desnudo? —le preguntó Dios—. ¿Acaso has comido del fruto del árbol que yo te prohibí comer?

Él respondió: —La mujer que me diste por compañera me dio de ese fruto, y yo lo comí.

Entonces Dios el Señor le preguntó a la mujer: —¿Qué es lo que has hecho?

—La serpiente me engañó, y comí —contestó ella.

Dios el Señor dijo entonces a la serpiente:

    «Por causa de lo que has hecho,
      ¡maldita serás entre todos los animales,
      tanto domésticos como salvajes!

        Te arrastrarás sobre tu vientre,
          y comerás polvo todos los días de tu vida.
        Pondré enemistad entre tú y la mujer,
          y entre tu simiente y la de ella;
        su simiente te aplastará la cabeza,
          pero tú le morderás el talón.»

      A la mujer le dijo:
        «Multiplicaré tus dolores en el parto,
          y darás a luz a tus hijos con dolor.
        Desearás a tu marido,
          y él te dominará.»

      Al hombre le dijo:
        «Por cuanto le hiciste caso a tu mujer,
          y comiste del árbol del que te prohibí comer,
          ¡maldita será la tierra por tu culpa!
        Con penosos trabajos comerás de ella
          todos los días de tu vida.
        La tierra te producirá cardos y espinas,
          y comerás hierbas silvestres.
        Te ganarás el pan con el sudor de tu frente,
          hasta que vuelvas a la misma tierra
          de la cual fuiste sacado.
        Porque polvo eres,
          y al polvo volverás.»

El hombre llamó Eva a su mujer, porque ella sería la madre de todo ser viviente.

Dios el Señor hizo ropa de pieles para el hombre y su mujer, y los vistió. Y dijo: «El ser humano ha llegado a ser como uno de nosotros, pues tiene conocimiento del bien y del mal. No vaya a ser que extienda su mano y también tome del fruto del árbol de la vida, y lo coma y viva para siempre.»

Entonces Dios el Señor expulsó al ser humano del jardín del Edén, para que trabajara la tierra de la cual había sido hecho.

Dios puso ángeles con una espada ardiente en la entrada del jardín para evitar que Adán y Eva comieran del fruto del árbol de la vida.

Al pasar el tiempo, Adán y Eva tuvieron hijos e hijas. Luego los hijos de ellos también tuvieron sus propios hijos. Después que Adán y Eva pecaron, el pecado era lo único en lo que la gente podía pensar.

Al ver el Señor que la maldad del ser humano en la tierra era muy grande, y que todos sus pensamientos tendían siempre ha cia el mal, se arrepintió de haber hecho al ser humano en la tie rra, y le dolió en el corazón.

Pero Noé contaba con el favor del Señor.

Ésta es la historia de Noé. Noé era un hombre justo y honrado entre su gente. Siempre anduvo fielmente con Dios. Tuvo tres hijos: Sem, Cam y Jafet.

Dios le dijo a Noé [...] constrúyete un arca de madera resino sa, hazle compartimentos, y cúbrela con brea por dentro y por fuera. Dale las siguientes medidas: ciento cuarenta metros de lar go, veintitrés de ancho y catorce de alto. Hazla de tres pisos, con una abertura a medio metro del techo y con una puerta en uno de sus costados.

Porque voy a enviar un diluvio sobre la tierra, para destruir a todos los seres vivientes bajo el cielo. Todo lo que existe en la tierra morirá.

Pero contigo estableceré mi pacto, y entrarán en el arca tú y tus hijos, tu esposa y tus nueras.

Haz que entre en el arca una pareja de todos los seres vivien tes, es decir, un macho y una hembra de cada especie, para que sobrevivan contigo. Contigo entrará también una pareja de cada especie de aves, de ganado y de reptiles, para que puedan so brevivir.

Recoge además toda clase de alimento, y almacénalo, para que a ti y a ellos les sirva de comida.»

Y Noé hizo todo según lo que Dios le había mandado.

El Señor le dijo a Noé: «Entra en el arca con toda tu familia [...]»

En cuanto la familia de Noé y todos los animales estuvieron a salvo dentro del arca, Dios cerró la puerta. Cuando el diluvio inundó la tierra, Noé tenía seiscientos años de edad.

El diluvio cayó sobre la tierra durante cuarenta días. Cuando crecieron las aguas, elevaron el arca por encima de la tierra. Las aguas crecían y aumentaban cada vez más, pero el arca se man tenía a flote sobre ellas.

Tanto crecieron las aguas, que cubrieron las montañas más altas que hay debajo de los cielos. El nivel del agua subió más de siete metros por encima de las montañas.

Así murió todo ser viviente que se movía sobre la tierra: las aves, los animales salvajes y domésticos, todo tipo de animal que se arrastraba por el suelo, y todo ser humano.

Dios borró de la faz de la tierra a todo ser viviente, desde los seres humanos hasta los ganados, los reptiles y las aves del cie lo. Todos fueron borrados de la faz de la tierra.

Sólo quedaron Noé y los que estaban con él en el arca.

Y la tierra quedó inundada ciento cincuenta días.

Dios se acordó entonces de Noé y de todos los animales sal vajes y domésticos que estaban con él en el arca.

Hizo que soplara un fuerte viento sobre la tierra, y las aguas comenzaron a bajar. Se cerraron las fuentes del mar profundo y las compuertas del cielo, y dejó de llover.

Poco a poco las aguas se fueron retirando de la tierra. Al cabo de ciento cincuenta días las aguas habían disminuido. El día die cisiete del mes séptimo el arca se detuvo sobre las montañas de Ararat, y las aguas siguieron bajando hasta que el primer día del mes décimo pudieron verse las cimas de las montañas.

Noé envió una paloma para ver si era seguro salir. Sin embargo, la paloma no encontró un lugar donde posarse y regresó al arca. Noé esperó siete días y envió de nuevo a la paloma. Él supo que las aguas habían bajado cuando la paloma regresó con una ramita de olivo recién cortada en su pico. Noé esperó otros siete días y envió por tercera vez a la paloma, pero esta vez no regresó.

Entonces Dios le dijo a Noé: «Sal del arca junto con tus hijos, tu esposa y tus nueras.

Saca también a todos los seres vivientes que están contigo: las aves, el ganado y todos los animales que se arrastran por el suelo. ¡Que sean fecundos! ¡Que se multipliquen y llenen la tierra!»

Salieron, pues, del arca Noé y sus hijos, su esposa y sus nue ras. Salieron también todos los animales [...]

Luego Noé construyó un altar al Señor.

Dios bendijo a Noé y a sus hijos con estas palabras: «Sean fecundos, multiplíquense y llenen la tierra.

Todos los animales de la tierra sentirán temor y respeto ante ustedes: las aves, las bestias salvajes, los animales que se arras tran por el suelo, y los peces del mar. Todos estarán bajo su do minio.

«Yo establezco mi pacto con ustedes, con sus descendien tes.

Éste es mi pacto con ustedes: Nunca más serán exterminados los seres humanos por un diluvio; nunca más habrá un diluvio que destruya la tierra.»

Y Dios añadió: «Ésta es la señal del pacto que establezco para siempre con ustedes y con todos los seres vivientes que los acompañan:

He colocado mi arco iris en las nubes, el cual servirá como señal de mi pacto con la tierra.

Cada vez que aparezca el arco iris entre las nubes, yo lo veré y me acordaré del pacto que establecí para siempre con todos los seres vivientes que hay sobre la tierra.»

Cuando terminó el diluvio, las únicas personas en el mundo eran Noé y su familia. Los hijos de Noé tuvieron sus propios hijos y estos también tuvieron más hijos, así que después de un tiempo, hubo miles de personas de nuevo en el mundo.

Preguntas para la discusión

1. ¿Te gusta crear cosas? Describe algo que hayas hecho o dibujado. ¿Qué es lo que disfrutas al hacer o crear algo?

2. ¿Alguna vez has hecho algo que tu mamá o tu papá te dijo que no hicieras? ¿Qué pasó cuando ellos se enteraron? ¿Cómo te sentiste al enterarte de que ellos sabían lo que habías hecho?

3. Dios colocó un arco iris en las nubes como señal de su promesa de no volver a cubrir la tierra con agua. ¿Alguna vez le has hecho una promesa a alguien? ¿Cómo le demostraste a esa persona que tu intención de cumplir esa promesa era seria?

Chapter Two

Dios edifica una nación

Abram y su esposa Saray vivían en Jarán. Dios tenía un plan para Abram. Quería que él comenzara una nueva nación. Él amaría y bendeciría a Abram y a todos los miembros de su futura familia. Sin embargo, Abram y Saray eran ancianos y aún no habían tenido hijos. ¿Cómo podrían edificar una gran nación si ellos no tenían hijos o nietos? Dios prometió que él se ocuparía de eso.

El Señor le dijo a Abram: «Deja tu tierra, tus parientes y la casa de tu padre, y vete a la tierra que te mostraré.

    »Haré de ti una nación grande,
      y te bendeciré;
    haré famoso tu nombre,
      y serás una bendición.

    Bendeciré a los que te bendigan
      y maldeciré a los que te maldigan;
      ¡por medio de ti serán bendecidas
        todas las familias de la tierra!»

Abram partió, tal como el Señor se lo había ordenado, y Lot se fue con él. Abram tenía setenta y cinco años cuando salió de Jarán.

Al encaminarse hacia la tierra de Canaán, Abram se llevó a su esposa Saray, a su sobrino Lot, a toda la gente que habían adqui rido en Jarán, y todos los bienes que habían acumulado.

Y llegaron a Canaán.

Por la fe Abraham, cuando fue llamado para ir a un lugar que más tarde recibiría como herencia, obedeció y salió sin saber a dónde iba.

También Lot, que iba acompañando a Abram, tenía rebaños, ganado y tiendas de campaña.

La región donde estaban no daba abasto para mantener a los dos, porque tenían demasiado como para vivir juntos.

Después de que Lot se separó de Abram, el Señor le dijo: «Abram, levanta la vista desde el lugar donde estás, y mira hacia el norte y hacia el sur, hacia el este y hacia el oeste. Yo te daré a ti y a tu des cendencia, para siempre, toda la tierra que abarca tu mirada.

Multiplicaré tu descendencia como el polvo de la tierra. Si alguien puede contar el polvo de la tierra, también podrá contar tus descendientes. ¡Ve y recorre el país a lo largo y a lo ancho, porque a ti te lo daré!»

Entonces Abram levantó su campamento y se fue a vivir cer ca de Hebrón, junto al encinar de Mamré. Allí erigió un altar al Señor.

Después de esto, la palabra del Señor vino a Abram en una visión:

    «No temas, Abram.
      Yo soy tu escudo,
      y muy grande será tu recompensa.»

(Continues...)

Excerpted from "La Historia para niños: Descubre la Biblia de principio a fin (Spanish Edition)" by Max Lucado. Copyright © 0 by Max Lucado. Excerpted by permission. All rights reserved. No part of this excerpt may be reproduced or reprinted without permission in writing from the publisher. Excerpts are provided solely for the personal use of visitors to this web site.
Thanks for reading!

Join BookDaily now and receive featured titles to sample for free by email.
Reading a book excerpt is the best way to evaluate it before you spend your time or money.

Just enter your email address and password below to get started:

  
  

Your email address is safe with us. Privacy policy
By clicking ”Get Started“ you agree to the Terms of Use. All fields are required

Instant Bonus: Get immediate access to a daily updated listing of free ebooks from Amazon when you confirm your account!

Author Profile

Amazon Reviews

TOP FIVE TITLES