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El reino reclamado: y otras historias de zombies, marcianos y locos (Spanish Edition)

El reino reclamado: y otras historias de zombies, marcianos y locos (Spanish Edition)

by Oliver Meneses

ISBN: 9781453652282

Publisher CreateSpace Independent Publishing Platform

Published in Literature & Fiction/Foreign Language Fiction

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Sample Chapter


Chapter One

MOONLAND

Era 1969. A traves de un monitor en blanco y negro, y con mucha estatica, se veia salir al astronauta del modulo lunar. Lentamente empezaba su descenso por la pequena escalera hacia la superficie del satelite. Los Estados Unidos habian ganado la carrera espacial. Y el astronauta, portando la bandera de las barras y las estrellas en su brazo, queria mostrarselo a todo el mundo. Desde el comando central se escuchaban algunas instrucciones. El nerviosismo aumentaba. La historia de la humanidad cambiaria con este suceso para siempre. El astronauta checaba su radio. Una serie de crujidos se perdian en la inmensidad del espacio. Respiraba pesadamente empanando ligeramente su casco. Las estrellas apenas se vislumbraban en el horizonte debido al sol que, sin atmosfera de por medio, aporreaba inclemente la grisacea superficie lunar alargando las sombras del modulo. El astronauta estaba al borde de la escalinata apoyando una mano y flotando su bota en el aire.

"Este es ... un pequeno paso ... para el hombre y ... un gran paso para la gente ..."

Silencio.

Despues, el griterio.

-!Corte! !Corteee! !Maldita sea! !Corteee!

El astronauta no entendia. Volteaba a ver al director preguntando con un movimiento de su guante y encogiendo los hombros.

El director dejo de atender su monitor para dirigirse energicamente hacia el astronauta. El set completo entro en caos en segundos. Toda la gente del staff tomo esa oportunidad para checar diligentemente sus tareas en la filmacion. Las chicas de vestuario, los tecnicos y electricistas, el departamento de arte, el sonidista, el director de fotografia, todos sabian que el proyecto era demasiado importante y volvieron a repasar rapidamente los detalles que harian de esa una obra magna e inolvidable. Stevie, el primer asistente, y Kathy, la scriptgirl, corrieron detras de Al Edwards, el flematico director ingles.

-!Humanidad, Davies, hu-ma-ni-dad! -reclamo al astronauta, quien empezaba a batallar con su casco para quitarse la visera polarizadora.

-!A ver, corte todos! -grito el director al aire-. !Un descanso de treinta minutos! Stevie, llamate al break para el almuerzo, ?quieres?

Obediente, Stevie salio corriendo con el resto del staff. Emocionado por ser parte de la industria, el joven Stevie se habia armado de un megafono para dar ordenes importantes como esa. Aunque a ojos de los mas veteranos, como el gran Harry, un gigante con pinta de oso que trabajaba en el area de tramoya, era solo otro mocoso molesto mas, cuatrojos, desnutrido y con suenos ridiculos.

-Lo siento, Al -se disculpo el astronauta- pero simplemente pense que "gente" era mejor, mas realista. A lo que me refiero es que yo nunca ...

-?Realista? -el director le interrumpio-. ?Cuantos guionistas crees que murieron para darle al clavo a esta linea, Davies? Y dejame decirte que todos eran muy, muy profesionales. Mira, velo asi: humanidad habla mas de la condicion ... humana, es mas grande que "la gente", eso es algo muy terrenal, y estamos en la luna, ?si? Queremos algo poetico, sin fronteras o ideologias, OK?

-Pero ... es que todavia creo ...

Al perdio los estribos.

-Vamos Davies, mantente apegado al guion ?quieres?, es facil, no me la hagas mas dificil de lo que ya es, por favor. ?No ves que tiene el sello de la Casa Blanca por todos lados, maldita sea? Seras el primer hombre en la luna, la humanidad te recordara por siempre ... ?y todavia te quejas? !Por favor! !Que alguien le ensene a este hombre un poco de trabajo de equipo!

Davies no se creia nada, escuchaba al director molesto moviendo su cabeza con desaprobacion.

-Mira -agrego, queriendo ser conciliador mientras tomaba a Davies del hombro- piensa en ti, no como un actor, sino como un heroe, como algo mas grande que la vida, como ... ?que? !nooo!

El director se dio cuenta que el ensayo de la caminata lunar no estaba progresando. Al otro lado del gran hangar habilitado como set, estaba Aldrin, otro de los astronautas contratado que no lograba hacer un movimiento fluido y elegante evitando enredarse con los cables que lo sostenian. Cada pequeno salto lo hacia girar casi 360 grados ridiculamente. Los del staff empezaban a lucir cansados y aburridos.

-!Oh, vamos, Aldrin! ?como que todavia no tienes dominado esto? !es solo caminar en gravedad cero! -el director le gritaba sin cesar escupiendo a diestra y siniestra- !Stevie! ?donde estas? ?que paso con esos cables? !necesitamos que se muevan mas rigidos ... y mas lentamente!

Detras del director, aparecio Kathy, la scriptgirl. Era una guapa de pelo negro, lentes de armazon y nariz respingada. Nerviosa, le dio su estatus a Al.

-Senor, Armstrong no esta listo todavia. Sigue necio en que todavia quiere la primera parte -y susurrandole agrego-: no creo que quiera salir si no se la damos ...

-Oh, Dios mio ... todavia no tenemos ni una pulgada de pietaje y estos ya perdieron el piso ... ?se sabe la linea?

-Perfectamente, senor.

-?Lo has escuchado?

-Muy convincente, senor -aseguro la novata.

-Puede ser ... mmmhhh ... -penso Edwards en voz alta.

De repente las estrellas del fondo del set parpadearon terriblemente, semejando un arbol de Navidad azotado por descargas electricas. El director estaba al borde del colapso nervioso. Stevie atraveso toda la marana de cables del foro para llegar con el director y la joven script.

-Senor, tenemos algunos problemillas con la planta electrica. Estan tratando de arreglarlo en este mismo momento.

-!No podemos seguir sin estrellas! ?Quien se lo creeria? ?una luna sin estrellas? Las necesito para la proxima toma, ya.

-Si senor.

-Y trae a Armstrong. Y asegurate que los cables de Aldrin funcionen.

-Si senor.

-!?Que esperas?! Detras de Stevie la puerta del hangar se empezaba a abrir.

-?Senorrr?

-?Ahora que?

-Los federales ...

-Mierda ...

Al, Stevie y Kathy miraron hacia la entrada. Mientras mas se abria la puerta, mas entraba la fuerte luz del exterior, contundente. Tres siluetas negras se abrian paso hacia ellos. Portaban zapatos, traje y corbata negros, y por supuesto, lentes oscuros. Dos de ellos podrian pasar por atletas olimpicos. El mas bajo se acerco al hiperventilado director. Stevie y Kathy aprovecharon para salir corriendo a preparar la siguiente toma.

-?Al? -pregunto con formalidad el agente.

-Teniente Anderson.

-El jefe quiere hablar contigo.

-?Por que? Vamos adelantados a lo programado ... usted sabe que la fecha ...

-El jefe esta muy preocupado -adelanto el teniente.

-OK, mire, estamos ajustando un par de detalles, sabe, esto jamas se habia intentado, asi que estamos creando un monton de cosas desde cero. Pero digale al jefe que ... entregaremos a tiempo -contesto Al, conciliador.

-El jefe tiene issues ... ha escuchado rumores.

-Oh, !no, no, no! La cosa esa de las sombras paralelas y de la bandera dura ya se ajustaron, tenemos gente trabajando veinticuatro por siete para esto !no me diga que no ha visto las fotos! !son preciosas!

El director apunto hacia una gran pizarra con informacion pegada de la filmacion, en ella se encontraban las fotos "oficiales" de la proxima llegada a la luna. El teniente Anderson no se veia convencido. De hecho no se le conocia otra expresion mas que la monolitica, que era caracteristica en su servicio, y que solo se lograba con anos de entrenamiento.

-El jefe esta pensando en reemplazarlo. De hecho ha mencionado a ese tal director Kubrick ... Stanley, creo.

Ahora si le habia detonado la cabeza a Al.

-?Que? ?con quien? ?ese ...? ese ... ?Pero quien se cree ese presidente Nixon que es? Apenas le dan la oficina y ... y ... ?cuando no les he cumplido, eh? a ver, !que me diga! ?No tuvo su reporte de Camboya? ?Y que tal su pietaje de la "bala magica"?, ?no cumpli acaso? No senor, yo soy el profesional en esto, teniente. Nadie, escucheme bien, nadie hara este alunizaje tan creible como yo. Se lo puedo asegurar, ?Quitarme esto? !sobre mi cadaver! Digale a su jefe que tendra el espectaculo que ya visualizamos. Con todo y su "gran salto para la humanidad" y esas mamarrachadas. ?Quiere ganar la carrera? !ganara la carrera! -discurrio el director, enardecido.

-El jefe quiere resultados, Al -le contesto enfatico el oficial.

-Y los tendra ... -cerro seguro el director.

Edwards, euforico, se dirigio hacia los monitores. La adrenalina circulaba por su sangre aceleradamente. Todo el staff habia presenciado la escena y sabian que ahora tendrian mas presion que nunca. Todos corrieron a sus puestos. El director gritaba sin parar.

-?Stevie? !Vamos a rodar! Traete a Armstrong. ?Davies? !largate de ahi, ahora! Aldrin, Collins ... !Listos! !Prendan las estrellas, el sol, corran camaras, listooos ...!

La gente obedecio de inmediato. Las luces bajaron y el sol se prendio, las estrellas empezaron a titilar. La luna lucia en su total esplendor bajo los pies de Neil Armstrong.

-Ven aca, Stevie. Guarda silencio y observa al maestro, capaz que algun dia aprendes algo.

-!Si, senor! -contesto el eficaz asistente.

Dispuestas por Kathy, las dos sillas estaban frente al monitor y al set del modulo lunar. En el respaldo de Al, se leia en un fino bordado plateado "Director, Al Edwards", en la otra, sobre un masking tape improvisado por Stevie, se leia con marcador: "1er. AD, Spielberg".

Al tomo su megafono y grito hacia el astronauta:

-! ... y aaaccion!

Chapter Two

NOCHES AM

Caia la noche sobre la ciudad, Lupita estaba casi lista con la merienda. "Ojala les guste este salpicon", pensaba insistentemente mientras se aseguraba de mezclar los ingredientes como su mama le habia instruido. Ser madre y esposa no era una tarea tan facil como se veia en los catalogos de las tiendas como Sears y esas nuevas que habian estado abriendo por toda la ciudad. Y menos con dos diablillos como Juan y Pedro, de ocho y seis anos respectivamente, que no dejaban de dar lata y molestarse mutuamente. Claro que Roberto, su padre, no se inmutaba. Leia placidamente su periodico viendo las novedades de los ultimos coches Ford, los resultados del box y lo ultimo de las glamorosas celebridades del cine. Algunas de estas declaraban que ya habian conocido en los estudios de Estados Unidos pruebas del cine a color, y aseguraban a los medios que "era algo increible".

"Eso habria que verse", penso Roberto mientras a sus pies, Juan y Pedro se arrastraban gritoneando junto a la gran consola de radio.

De la consola de madera laqueada musica de bolero llenaba el ambiente. Juan picaba la malla dorada de las bocinas con los dedos mientras Pedro ponia la oreja sobre la tapa color miel.

- ... que no, ?como crees? -le susurro Juan, el mas grande, a su hermano.

-De veras, mi papa me dijo -contesto seguro, Pedro. -No es cierto, no seas mentiroso que te voy a acusar con mi mama -empezo Juan a desesperarse.

-Pues dile, al fin mi papa me dijo -le reto su hermano.

-!Mamaaa, mira a Pedro, esta diciendo mentiraaas!

Lupita estaba francamente harta de los ninos. Los azuzo con el trapo de la cocina mientras dejaba una cazuela y tortillas en la mesa.

-Ya, estense sosiegos. Ya venganse a sentar. Si no se va a enfriar la cena.

Los ninos, entre jalones, pasaron encima de su papa para ganarse un lugar en la mesa.

-?Verdad mama que los que tocan en el radio viven ahi adentro? -pregunto Pedro, buscando complicidad.

-?Verdad que no? -le reto Juan.

-?Verdad que son chiquitos y que por eso siempre son los mismos y cantan todas las canciones en todas las estaciones?

Lupita les lanzo una mirada amenazadora.

-?Como crees, Pedro? ?Quien te dijo esas tarugadas? - pregunto la madre.

Juan se burlo carcajeandose.

-Mi papa ... -contesto Pedro, cabizbajo.

Roberto se sintio aludido y se refugio detras de su periodico, inutilmente.

-?Tu le dijiste eso? -le reclamo Lupita, energica.

-Bueno, esteee, lo que yo ...

-?No te digo? nomas diciendoles babosadas a los ninos. Nomas faltaba que tu tambien les estuvieras metiendo ideas. Andenle, ya coman. Y tu, quitate la corbata que la vas a manchar otra vez.

Los boleros seguian sonando en la consola. Una de esas maravillas tecnologicas color miel y caoba que hacian las delicias de las familias. Lastima que los bulbos generaran tanto calor. Si no, se podria decir que vivir adentro era bastante comodo para los estandares del sindicato. Como podia manifestarlo el pequeno trio que estaba por acabar su melodia. Dentro del radio, entre bulbos, transformadores, soldaduras, cables y focos de colores, el trio, acompanados del Senor Locutor, de Don Paco -el director de escena- y Dolores, la asistente, le daban vida cumplidamente a las necesidades radiofonicas de la familia Gonzalez.

Al momento de que la cancion acababa, Don Paco dio la senal al Senor Locutor para que empezara con su tanda de comerciales. El tomo aire y empezo con su retahila de promociones y anuncios de los diversos patrocinadores.

"Calzado Martinez, los espera gustoso en la esquina de Motolinia y Palmas ..."

En tanto, los atribulados musicos tomaron un respiro sentados en un capacitador y un pequeno transformador que estaba soldado a desnivel. Dolores llego rapido con las limonadas.

-Hijoles, ya es retarde y estos que no le apagan -se quejo Hilario.

-Pos han de estar cenando, tu -interrumpio Dolores.

-Y manana, nomas 'perate pa'las noticias de las seis -les sentencio Ruben, alias el Flaco.

-Bueno, prefiero eso a estar dando los comerciales, velo nomas al pobre Senor Locutor -comento Hilario haciendo un gesto con la cabeza senalando al Senor Locutor, que seguia pasando hojas y hojas para poder darle cabida a todos los mensajes en el tiempo destinado.

"... porque en almacenes La Imperial, sabemos lo que usted necesita ..."

Elias, el director musical del trio, se limpio el sudor de la frente con su panuelo ya deshilado, y un poco abatido le dijo al grupo:

-A mi esto de la artisteada como que ya no me esta gustando. Ya tengo una listota asi de grande de quejas p'al sindicato. Desde la comida, las horas de descanso, los camerinos ...

-?Y que me dices de las instalaciones? -complemento Dolores.

-No hombre, eso cada vez esta peor. Los alemanes todavia la libran, gabinetes grandes, su sintonizador con botones de marmol, su bocinota central con cantos dorados ... asi esta bueno, uno se esta mas o menos comodo, pero en los aparatos gringos cada vez se esta peor.

-!Cada vez cabemos menos! -se quejo amargamente Hilario.

-Y aparte -les anuncio Ruben- los rumores alla en el sindicato estan refuertes de que los radios los van a hacer mas chicos.

-!No la amueles! -exclamaron todos.

-Pos si asi apenas la libramos ?imaginate a donde vamos a parar? ?pos como? yo nomas no entiendo -reacciono Dolores.

-Y hay mas -agrego el Flaco, bajando la voz y haciendose el misterioso-: dicen que los japoneses hasta planean hacerlos portatiles. Como para andarlos paseando en la calle ...

Todos lo miraron atonitos.

-!Suave! -reacciono Hilario.

-?Cual suave? !que si esto se mueve yo me mareo! -le reclamo Dolores.

-Imaginate, guacarear a media cancion !Jesus Santo! - fantaseo el Flaco.

-!Y volver, volver, vooolveeerrr ...! -canturreo Hilario, haciendo el punto.

-!No sea zonzo! -le aporreo Dolores con un zape despeinandole el engominado.

Don Paco, el director de escena, llego apurado con su tableta llena de papeles. El Senor Locutor estaba por terminar su tanda de comerciales.

-!Ora, mensos, que ya mero acaban los comerciales! A sus posiciones -los apuro.

Dolores salio del escenario corriendo y todos tomaron sus instrumentos.

-Ni hablar, compadres, pues a gozarla mientras dure -les comento Hilario, resignado.

El Senor Locutor termino exhausto y con una senal de Don Paco, el trio estaba listo para comenzar con otro bolero. Elias asintio con la cabeza.

Don Paco dio la instruccion:

-!Pos arranquese, maestro!

(Continues...)

Excerpted from "El reino reclamado: y otras historias de zombies, marcianos y locos (Spanish Edition)" by Oliver Meneses. Copyright © 0 by Oliver Meneses. Excerpted by permission. All rights reserved. No part of this excerpt may be reproduced or reprinted without permission in writing from the publisher. Excerpts are provided solely for the personal use of visitors to this web site.
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